Poblados de las zonas más altas de Chimbote tienen contagios de COVID-19 y necesitan agua potable y atención médica.

Necesitan apoyo. Solo 5 de 21 ollas comunes de los asentamientos humanos Mi Paraíso, El Balcón de Chimbote, Jesús de Nazaret y Ampliación El Mirador, en el cerro San Pedro, distrito de Chimbote, están activas.

“Hasta cinco están abiertas, pero solo atienden dos veces a la semana. Poco a poco han ido cerrando porque no hay ayuda. Hemos estado sobreviviendo con donaciones de empresas privadas y otras personas, pero de las autoridades nada”, declaró Pedro Ortiz Solís, poblador del asentamiento humano El Balcón de Chimbote.

Pedro Ortiz se encargaba de buscar donaciones para repartirlas en las 21 ollas comunes —comedores públicos y gratuitos para personas pobres— de los cuatro asentamientos humanos del cerro San Pedro, lugares que hacían posible que los pobladores tengan al menos dos comidas al día.

“Hemos buscado por Santa, y en los mercados nos donaban comida, cabezas de carnero y lo que nos daban, lo repartíamos a las ollas comunes, a veces me daban 60 soles y con eso comprábamos víveres. (…) Yo buscaba esas donaciones para las ollas comunes, pero ya a la misma gente que le pido se cansará, ¿no?”, contó el entrevistado.

Añadió que solo una vez las autoridades llegaron a repartir víveres, pues muy pocos fueron beneficiados con algún bono o una canasta; y muchos de ellos desconocen cómo acceder a ellos.

“De las autoridades no hemos recibido nada. Una vez vino el alcalde (provincial) al asentamiento humano El Balcón a repartir unas bolsas con víveres, luego ya no ha venido. (…) Las canastas las ha dado a la gente que no necesita. (…) Hay comedores pero venden la comida a dos soles y aquí la gente no tiene dinero”, manifiesta.

“San Pedro es el sector con más índice de pobreza y el más olvidado por las autoridades”, agrega.

SIN AGUA NI DINERO

Además de combatir con el hambre y con un enemigo invisible que puede matarlos; los vecinos del centro San Pedro también deben hacerle frente a dos carencias superlativas: la falta de agua y de dinero para comprar medicinas.

“Me indignan estas cosas. (…) Pasa una cisterna de agua del municipio una vez a la semana. (…) Hasta ahora no viene nadie de salud a darnos una charla, medicinas, peor a sacarnos pruebas; hay contagiados (COVID-19) y a veces, por la ignorancia, la gente discrimina a los contagiados”, narró otro poblador de uno de estos asentamientos humanos.

SE ESTÁN YENDO

Los moradores de estos asentamientos humanos necesitan ayuda urgente de las autoridades, mientras tanto Pedro Solís seguirá buscando ayuda para todos ellos.

“La mayoría no tiene qué comer y se están yendo a la casa de sus familiares, la gente se está yendo de aquí porque no tiene qué comer”, finaliza.

(Redacción El Ferrol)


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